Agua en Mendoza

El río como pulso de un oasis que exige una nueva mirada

31 de marzo - Día Nacional del Agua


Cuando corre el agua en el Río Mendoza, Lujan de Cuyo, Mendoza, AR. Foto: JBBender

31 de marzo - Día Nacional del Agua. Se cumplen 49 años de celebración del día en Argentina. Desde 1972, el 31 de marzo se conmemora el Día Nacional del Agua con el objetivo de despertar una conciencia sobre la importancia, el uso y el aprovechamiento de los recursos hídricos del país.

Este día nos invita a reflexionar sobre las arterias que mantienen vivo nuestro desierto. En Mendoza, el río no es solo un recurso; es nuestra biografía. Sin embargo, para que el oasis siga floreciendo, hoy debemos pasar de se usuarios del agua a ser sus guardianes integrales.

La ciencia nos revela lo invisible

Durante décadas, nuestra preocupación fue la cantidad de agua; hoy, la ciencia nos alerta sobre su calidad y salud ecosistémica.      Estudios del CONICET han detectado la presencia de microplásticos en el sistema digestivo de peces en el Dique Potrerillos y el río Mendoza (IMBECU) en el río Paraná y en arroyos afluentes de Misiones.(FCEQyN - UNaM) el Rio colorado (IIPG, CONICET-UNRN) y cada dia nuevos resultados aparecen alli donde se realiza un muestreo. Estas partículas, provenientes de fibras textiles, residuos urbanos y cualquier antrópicas asociadas a los usos del suelo, demostrandonos que lo que tiramos en nuestros hogares  termina en la columna de agua de ríos o arroyos y afectando el corazón de nuestra biodiversidad.

A esto se suma la fragmentación de los cauces. La presencia de represas y otros       obstáculos, muchas veces      sin inventarios actualizados, interrumpe el movimiento natural del agua, de los     sedimentos y de las      especies presentes en el agua. El reto científico actual es claro: necesitamos que el río "siga siendo río" para que conserve su capacidad de limpiarse y de sostener la vida

El escudo legal: Nuestra herencia y nuestro desafío

Mendoza cuenta con una arquitectura jurídica robusta, desde la Ley de Aguas de 1884 hasta la Ley 7722, guardiana de la pureza de nuestras nacientes. Sin embargo, las leyes deben adaptarse a nuevos desafíos. Hoy uno de los debates más importantes es la incorporación del Caudal Ecológico, que consiste en entender que el río necesita un mínimo de agua para seguir funcionando como ecosistema                Es decir, antes de pensar en el uso para fincas o ciudades, hay que asegurar que el río tenga suficiente agua para sostener la vida y conservar su capacidad natural de regenerarse, mantenerse sano.

El poder de la comunidad: De la crítica a la acción

La solución no vendrá solo de un laboratorio o una oficina gubernamental. La verdadera transformación nace en la acción comunitaria y la ciencia ciudadana. Hoy, Mendoza es líder en registros de biodiversidad participativa a través de diversas instituciones, como el IADIZA, demostrando que cualquier ciudadano con un celular y curiosidad puede ayudar a mapear la salud de nuestro entorno.

La construcción de consensos es nuestra herramienta más poderosa. Las Inspecciones de Cauce y las asambleas por el agua son ejemplos de que, cuando los mendocinos nos unimos por un bien común, somos capaces de proteger lo que amamos.

El río que queremos

No podemos salvar lo que no conocemos. Este 31 de marzo, el llamado no es a la nostalgia, sino al compromiso.  El ser humano es  hoy el principal arquitecto de la salud fluvial. Tenemos la ciencia para detectar el daño, las leyes para prevenirlo y la fuerza colectiva para restaurarlo.

Nuestros ríos son el hilo que une la montaña con el llano. Cuidarlos es un acto de gratitud hacia el pasado y de responsabilidad absoluta hacia el futuro. Sé parte de la solución: involucrate en la limpieza de un cauce, reportá biodiversidad en aplicaciones de ciencia ciudadana o simplemente exigí que el agua que fluye siga siendo vida pura.

¡Porque si el río corre, Mendoza vive!